SOCIO FUNDADOR DE FACAF LLEVA MÁS DE CUATRO DECADAS DEDICADO AL CRECIMIENTO DE LAS INSTITUCIONES FARMACÉUTICAS 

En 1979, Miguel Benítez, completó la carrera de Farmacia y Bioquímica y abrió su primera farmacia en Ramos Mejía -en el oeste del conurbano-, en un momento en el que solo existía una corporación que representaba a los profesionales. Su inquietud por encontrar alternativas que agrupen a todos los establecimientos, los más grandes ubicados en ciudades importantes y hasta los más pequeños ubicados en pueblos alejados del país, lo convirtió en uno de los socios fundadores de la Federación Argentina de Farmacias (FACAF) que hoy representa a más de cinco mil locales en todo el territorio nacional.
“Era una época complicada para los dueños de farmacias que no tenían título universitario, era como mal visto y por eso era necesario formar alguna institución en la que todos estuvieran representados. Así trabajamos en el armado de la Cámara de la zona oeste, hoy CAFABO. Nos comenzamos a reunir en San Justo (La Matanza) y surgió la primera comisión directiva” recordó Benítez.

El farmacéutico dijo además que “Así se inició también un proyecto para el armado de cámaras en todo el país. Surgieron las de Bahía Blanca, San Luis, Corrientes, Chaco, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Misiones, en el sur Rio Gallegos y la reunión fundacional de FACAF fue en Mendoza”.

Benitez comparte su actividad comercial e institucional con la práctica habitual de deportes. Durante muchos años lo hizo en el ámbito del fútbol y ahora se dedica al tenis. Es el único farmacéutico de la familia. “Tengo cuatro hijos pero eligieron diferentes profesiones. Cuando terminé el secundario tenía la ilusión de estudiar medicina, pero cuando me acerque para inscribirme había más de once mil aspirantes para apenas un cupo de 600 ingresantes. Entonces caminé unos metros y me anoté en Farmacia y Bioquímica, carrera que completé con mucha vocación” destacó el farmacéutico.

Luego Benitez se refirió al crecimiento de la FACAF y de las Cámaras que integran la Federación. “Cuando arrancamos había menos de 30 obras sociales en todo el país, después ese número creció sustancialmente, se incorporaron también prepagas y el trabajo aumentó muchísimo. En los comienzos de formación institucional de la actividad, aportamos trabajo y dinero personal para el crecimiento. En la actualidad, la mayoría de las Cámaras tienen edificios y recursos propios para acompañar el fortalecimiento de la actividad de todos los farmacéuticos y propietarios de farmacias, a lo largo y ancho del país” explicó el farmacéutico.