En los laboratorios los farmacéuticos ponen el cuerpo, la mente y el alma para crear medicinas

Guillermo Antonio García Pitaluga es farmacéutico desde hace 40 años, también se desempeña como director técnico de farmacias y fue fundador del laboratorio Arion S.R.L. Para el profesional hay dos momentos en su vida en los que se fusiona la absoluta pasión: cuando pasa horas en el laboratorio investigando y mientras toca el piano, instrumento que conoció con apenas seis años de edad. “Son actividades que se asemejan porque en ambas se pone el cuerpo, la mente y el alma para crear, en un caso música y en el otro medicamentos para la salud de la población”, aseguró el farmacéutico.

Pitaluga admitió que la pandemia acercó a los médicos y a los farmacéuticos en la búsqueda desesperada de alternativas para combatir las secuelas del COVID. “Estamos en un momento importante para apoyar a los farmacéuticos para que salgan del mostrador, vayan a sus laboratorios y se pongan a formular (proceso para la creación de preparados) ya que es la actividad más ancestral del farmacéutico. Es incomparable el placer que provoca tener estos resultados y en espacial sabiendo en que se va a hacer bien a los demás, es un sentimiento que no tiene valor”, dijo el profesional.

El farmacéutico recordó que se recibió el 1981 y que es la tercera generación de una familia de tradición farmacéutica. Por el lado materno, aprendió gestión de su abuelo, dueño de un molino harinero en la localidad bonaerense de América. “Apenas me recibí, comencé con mi hermano a desarrollar una línea de shampoo y poco después fundé un laboratorio en el que desarrollamos productos propios y novedosos que no existían en Argentina, como una multidosis de morfina de acción inmediata para tratamientos oncológicos. Hace muy poco hallamos un medicamento que está siendo muy positivo en tratamientos para COVID, que es la solución de Ibuprofenato de Sodio concentrado” explicó Pitaluga.

La actividad del profesional es intensa y reconoce que siempre está en la “búsqueda” de alternativas farmacéuticas para la salud. En ese camino, creó una red de farmacéuticos formuladores que actualmente cuenta con casi 800 miembros en todo el país. “Interactuamos con una red de médicos para intercambiar ideas y así poder encontrar hoy en los laboratorios, nuevas herramientas que se puedan aplicar para combatir el COVID”. “Siempre estamos en la búsqueda, nos mantenemos en movimiento y este compromiso ha modificado mi vida muchísimo, ya desarrollamos más de 800 mil dosis de tratamientos exitosos prescripto por los médicos”.

“La pandemia ha puesto a la luz la importancia que tiene el médico desde la clínica que le permita salirse de los protocolos habituales buscando otras alternativas o soluciones y los farmacéuticos desde la química para poder aportar soluciones novedosas a los médicos. Es un ida y vuelta muy enriquecedor” admitió Pitaluga.

Esa dedicación tiene también momentos de pura emoción: “La semana pasada recibí la visita de un paciente que viajó desde Rosario, estuvo al borde la muerte y un familiar le había llevado nuestro preparado de solución de Ibuprofenato de Sodio concentrado. Después de un mes y medio de complicaciones pudo salir adelante y vino a agradecerme. Mi emoción fue de tal magnitud que no podía parar de llorar. Fue muy movilizador. Antes de irse me dejó una carta hermosa. No hay dinero que pueda pagar estas experiencias”, contó el farmacéutico.

Según Pitaluga, recibe cantidad de testimonios de pacientes no sólo por COVID. “La felicidad que se siente cuando nos agradecen por la recomendación de una crema preparada por nosotros, o también por apoyo en temas nutricionales es inmensa. Nuestra carrera nos prepara para tantas áreas diferentes, que nos permite crear continuamente”. El profesional obtuvo también un posgrado en Suplementación Nutricional para alto rendimiento deportivo. Ha disertado en varios congresos y ha tenido actividad gremial como asesor en entidades de farmacéuticos.